Una nueva terapia basada en el budismo que te invita a resetear tu mente y cargarte de optimismo.

El primer texto budista “psicoterapéutico” fue el Dhammapada, un documento sagrado que contiene las observaciones agudas de Buda sobre la naturaleza de muchos de nuestros malestares. Tal es la influencia del budismo en las psicoterapias que el término “terapeuta” proviene de theravada, que en sánscrito (lengua en la que se transmitió el budismo) significa, literalmente: “persona que sigue la tradición de los sabios”.

Según Buda, todos tenemos patrones de pensamiento que nos condicionan, porque nuestra mente se pone en estado de alerta frente a lo malo, juzga y, encima, nunca se calla. Basándose en esto, la psicoterapia zen analiza el modo en que percibimos y leemos el mundo y se propone que identifiquemos esos pensamientos que son los que originan el universo interno de preocupación y malestar en que vivimos. La explicación es simple: si sabemos de dónde vienen o cómo los creamos, entonces podemos “apagar” el ruido que hacen para estar más en armonía. Ahora, el tema es cómo se logra.

¿POR QUÉ ES DIFERENTE DE OTRAS TERAPIAS?

Trabaja el desapego: este sentimiento se basa en, al menos, dos ilusiones. La primera es la idea de que algo nos “pertenece”. Y la segunda, creer que eso va a abandonar nuestro mando cuando lo deseemos. Entonces, cuando las cosas suceden sin nuestro “permiso” (es decir, en el 101% de los casos), sufrimos. Apegarse es olvidar que todo fluye, siguiendo rumbos que muchas veces no conocemos o entendemos. Trabajar el desapego nos ayuda a sacar lo mejor de cada situación y a dejarla pasar sin resistencia, aprender que la vida está hecha para tomar y soltar continuamente.

Deja ir el pasado: sostiene que no es necesario gastar sesiones y sesiones hablando de tus viejos o de la compañerita del cole que se burlaba de vos. Explican: “Es bueno buscar el porqué de un problema, pero es mejor entender qué hacemos con eso de acá en adelante”. El terapeuta sólo te va a ayudar a interpretar lo que sea realmente significativo para vos hoy.

Planifica una terapia corta: la idea es definir un tiempo de trabajo, para que te mantengas enfocada y para evitar la dependencia. La psicoterapia zen tiene un objetivo: terminar con la necesidad de empezar nuevas terapias. Te propone un aprendizaje que trasciende el consultorio y se vuelve un ejercicio cotidiano.

El paciente es un par: a los pacientes se los llama “compañeros de viaje”, porque la propuesta es emprender juntos el camino para descubrir una nueva forma de experimentar el mundo de manera más natural, compasiva, desapegada y feliz.

Se profundiza en la meditación: no vas a salir del consultorio vestida de azafrán, como un monje budista, sino que se busca conectarse más con el espíritu. Te enseñan a meditar “occidentalmente”, sin necesidad de estar en posición de loto o de tener experiencia previa. Los ejercicios son simples; a veces, para experimentar la paz mental o estar más en equilibrio, simplemente es necesario prestar atención a nuestra respiración. Es la manera más sencilla de estar en el momento presente.

UN PROCESO DE SEIS PASOS

1) Desidentificación: mediante el análisis de lo que contás, reconocés que no sos solo tu mente, sos mucho más que eso.

2) Observación: se hace hincapié en que registres cómo funciona tu mente de noche y de día. En esta etapa, es fundamental la meditación, para aprender a mirarnos hacia adentro, a soltar y a no apegarnos.

3) Salir de toda limitación: una vez que hiciste el ejercicio de dejar pasar tus pensamientos sin juzgarlos, te das cuenta de que los juicios y etiquetas son arbitrarios y, así, te volvés más compasiva y aceptás de otra manera tu entorno.

4) Liberación personal: ya no te sentís atada a ningún condicionamiento mental. Ahora podés elegir libremente cómo querés vivir. Sos más independiente.

5) Cese de todo temor: al estar libre de apegos, no sentís miedo. Ya no estás enganchada con lo que debe ser.

6) Compartir lo aprendido: la sensación de paz y plenitud personal se acompañan del deseo de querer contribuir al bienestar de los que te rodean.

¿QUÉ BENEFICIOS SE OBTIENEN?

Sos más libre: nada te ata; tomar y soltar son dos partes necesarias de un mismo proceso. Ya no sufrís cuando hay que dejar ir cosas, relaciones, personas o situaciones.

Vivís en el presente: ahora, aceptar lo que te toca vivir se vuelve una tarea más fácil.

Tu nueva profesión es optimista: Buda dice: “No hay un camino para la felicidad. La felicidad es el camino”. Hoy podés ser feliz, acá, ahora y así.

Estás más zen: meditar te llena de paz. Y es algo de lo que se benefician vos y los que te rodean.

Fuente: www.revistaohlala.com 

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